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El estado en la sociedad capitalista

Ralph Miliband
sociología y política
$365
La sociedad capitalista ha vivido, en el pasado, bajo la sombra de una radical alternativa para sus propios principios y valores: el socialismo. Pero tanto el comunismo extremo, desacreditado desde el stalinismo, como el socialismo moderado se han visto enfrentados a "un pragmático consenso" centrado en las ideas del pluralismo y de la economía mixta. Pero Ralph Miliband -para quien socialismo quiere decir socialismo y no el pulimento de las asperezas del capitalismo ni una guía del desarrollo- cree firmemente que la adopción de esta radical alternativa es la materia clave para todo progreso real. Su argumentación está basada en una completa documentación sociológica y en el análisis, más que en abstracciones, y es un intento para explicar cómo la sociedad se las arregla para evadir el socialismo y cómo sus pretensiones parecen menos insistentes y persuasivas para muchos. R. Miliband es catedrático en ciencias sociales en la London School of Economics. Autor de Parliamentary Socialism y coeditor de Socialist Register.

El sistema de los objetos

Jean Baudrillard
teoría
$220
En las llamadas sociedades de consumo los objetos ya no se producen, ante todo, para dar satisfacción a las necesidades primordiales del hombre, ni tampoco a esas necesidades secundarias, pero no menos reales, de la comodidad, el esparcimiento, el lujo estético. Estas tareas las puede cumplir con tal facilidad una moderna sociedad industrial superdesarrollada que su dinamismo se volvería superfluo si sólo tuviese como cometido la satisfacción de lo que el hombre real, natural y tradicionalmente, ha requerido para su existencia humana. Los más pulidos e impresionantes de los objetos que el sistema de producción crea no están destinados al consumo en la expresión "obsoleta" del término. No serán "devorados" ni "asimilados", pues ya no son satisfactores primarios, sino que se han convertido en signos de un juego freudiano en el que participan las más profundas motivaciones del hombre. Gracias a la colusión del individuo con el sistema, el hombre que se enajena en la producción se recupera a sí mismo en la adquisición; y en la tenencia renovada de objetos -cuya existencia es varias veces más breve que la suya propia- el hombre se siente sobrevivir ante la repetida mortalidad de los objetos-signos. Del mismo autor hemos publicado también Crítica de la economía política del signo.