La memoria de los sentidos

Angélica Morales Sarabia
historia
$420
¿A qué les supo la piña la primera vez que la probaron los europeos? ¿Era el olor del cempasúchil fuerte o agradable? ¿Cómo sonaban los volcanes y los pájaros americanos? ¿Son los sabores universales o locales? ¿Sentimos lo mismo todos los seres humanos o la percepción está mediada también por la cultura? Este libro se acerca a los encuentros que se produjeron en el Nuevo Mundo desde el gusto, el olfato, el tacto y el oído, los sentidos menores u olvidados, los mismos que fueron eclipsados por el irremediable ascenso de la imagen y la lectura en la época de la imprenta y la ciencia moderna. Quince especialistas de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos abordan episodios de una historia fascinante. Son capítulos llenos de fragancias, armonías y sinestesias propensas al olvido, tan elusivos son sus rastros. Pero el cuerpo y los sentidos tienen memoria. Y muchas historias que contar. El cacao, el chile, la sífilis, la flora o los cometas encierran algunos episodios de los primeros contactos, los que alteraron precisamente los esquemas suministrados por el contexto cultural europeo. Se trata de recuperar las funciones que cumplieron las tempranas experiencias sensoriales del Nuevo Mundo —sus sabores, aromas, sonidos y sensaciones— como criterio de verdad en la temprana edad moderna, un periodo en el que los sucesivos encuentros y desencuentros entre Europa y América trajeron consigo la crisis de los antiguos saberes empleados para la interpretación del mundo natural y sensorial heredados de la Antigüedad y la Edad Media. De ese proceso dan cuenta también los saberes indígenas en relación consus propias tradiciones, que fueron plasmadas en las representaciones pictográficas de los códices. La memoria de los sentidos presenta por tanto una amplia historia sensorial sobre el contacto temprano entre América y Europa. Su lectura invita a profesionales y estudiantes de distintas disciplinas como la historia, la antropología y la etnohistoria, así como al público en general, a aventurarse en una dimensión poco explorada de un complejo universo marcado por unas huellas no siempre fáciles de descifrar, las del pasado de los sentidos menores.

Las revoluciones del siglo XX

Patricia Galeana
historia
$355
A cien años del inicio de la Revolución Mexicana, la distancia de aquellos hechos nos permite medir su impacto y hacer la historia comparada de los procesos revolucionarios del siglo pasado. Podemos ver sus convergencias, sus divergencias e interrelaciones, como las que se dieron entre el populismo ruso y el magonismo, con sus reivindicaciones democráticas y sociales, en el lema Tierra y Libertad, y su antiimperialismo, común también con la Revolución burguesa en China. Las ideologías democráticas, anarquistas y socialistas, así como la marxista leninista y su influencia en las revoluciones del siglo XX, son los temas que aborda el presente libro. Se analizan las revoluciones mexicana, rusa, china, vietnamita, cubana y nicaragüense. La metodología comparativa nos permite ubicar en su dimensión real los procesos históricos en el contexto internacional y aquilatar sus logros, así como las demandas que quedaron inconclusas; de ahí el interés de las obras que forman las revoluciones del siglo XX. La historia de los pueblos no es lineal: cada generación enfrenta nuevos y viejos problemas con nuevas y viejas estrategias de solución, en un proceso interminable de rupturas y continuidades concatenadas entre sí.

Diez lecciones sobre la historia del siglo XX

Marc Ferro
historia
$300
En los orígenes de nuestro tiempo... Tal podría ser el título de estas lecciones; ellas contribuyen a hacer comprender las supervivencias de todas esas crisis que el pasado no ha resuelto. En consecuencia, se encuentra aquí el análisis de dos guerras mundiales, del comunismo en la URSS, de la colonización y de su fin; pero también se da cuenta del fracaso de las ideologías, de la vuelta de las religiones, y especialmente del Islam, de la mundialización de las economías, de los saberes y de los medios de difusión. Paralelamente al estudio de estos fenómenos, estas lecciones ponen también en tela de juicio nuestro conocimiento de la historia, sus modos de producción, sus formas, escritas y cinematográficas en particular. Una última lección aborda los límites del campo de la historia: los hechos cotidianos ¿son historia? 1917: ¿Por qué Febrero? ¿Por qué Octubre? El final del régimen soviético Las dos guerras mundiales: una comparación De la colonización a las luchas por la independencia Del Islam revolucionario a la revolución islámica De cara a la mundialización: del nacionalismo como reflejo de sobrevivencia Los focos de la conciencia histórica El cine agente, producto y fuente de la Historia Historia y cotidianeidad Marc Ferro es director de estudios en la École des Hautes Études en Sciences Sociales y codirector de Annales.

Análisis de sistemas-mundo

Immanuel Wallerstein
historia
$395
Los medios y los científicos sociales repiten constantemente que hay dos cosas que dominan el mundo desde finales del siglo XX: la globalización y el terrorismo. Ambos se nos presentan como fenómenos sustancialmente nuevos: el primero rebosante de esperanzas y, el segundo, de peligros temibles. Para la globalización, se dice, no hay ninguna alternativa, y todos los gobiernos deben someterse a sus exigencias. Para el terrorismo igualmente, no hay ninguna alternativa, y si queremos sobrevivir debemos aplastarlo sin piedad en todas sus manifestaciones. Aunque esta caracterización no falta a la verdad, pero es muy parcial. Hemos observado estos fenómenos como definidos en un tiempo y escena limitados, no hemos sido capaces de comprender su significado, sus orígenes, su trayectoria, ni cuál es su lugar en el orden mayor de las cosas. Parte del problema es que se han estudiado estos fenómenos en compartimientos estancos: política, economía, estructura social, cultura. Otra parte del problema es que se tiende a dejar fuera los tres puntos importantes de inflexión del sistema-mundo moderno: 1] el largo siglo XVI, en el que el sistema-mundo moderno nace como economía-mundo capitalista; 2] la Revolución francesa de 1789, que dio lugar ala dominación de una geocultura marcada por un liberalismo centrista, y 3] la revolución mundial de 1968 que presagió la larga fase terminal del sistema-mundo moderno en que nos encontramos. Siglo XXI Editores presenta este libro no como una suma sino como una introducción a un modo de pensar y como una invitación a un amplio debate abierto.

La Cristiada (Obra completa. 3 volúmenes)

Jean Meyer
historia
$980
Obra completa conformada por 3 libros La Cristiada, vol. I. La Guerra de los cristeros La guerra que entre 1926 y 1929 —y en menor escala entre 1934 y 1938—enfrentó a miles de campesinos con un gobierno que se asumía como producto de la triunfante Revolución Mexicana estuvo durante largas décadas bajo el manto del tabú. La composición social de quienes la pelearon, el ánimo jacobino — apenas reprimido— de algunos generales revolucionarios, la hostilidad entre el nuevo Estado mexicano y el Vaticano hicieron que ese largo y cruento episodio de nuestra historia se estudiara poco, casi a hurtadillas, hasta que a comienzos de los años setenta se publicó La Cristiada, libro señero por su método, su profundidad y su empatía con los vencidos. Durante siete años, Jean Meyer hurgó en archivos, realizó encuestas y registró conversaciones con muchos sobrevivientes de este choque fratricida: fruto de esa dedicación es el libro que hoy, cuarenta años después de su primera edición, publica Siglo XXI Editores. En esta historia política y diplomática México, Washington y Roma ocupan el primer plano, con la Iglesia mexicana enfrentada al Estado nacional y al Vaticano, en un conflicto en que el petróleo no anda lejos del agua bendita y en el que resuenan la reforma agraria y las ideas de vanguardia del gobierno. La obra de Meyer está tejida de narración y análisis, de historia militar, económica y sociológica, y es a la vez un ambicioso intento de interpretación, un discurso sobre otros discursos: el de Calles —que no es el de Obregón—, el de la Santa Sede — que no es el de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa ni el del arzobispo de México—, el de los estadounidenses. Este primer volumen aborda la guerra de los cristeros a partir de la palabra de los propios actores: los católicos de pie, la jerarquía eclesiástica, los combatientes de uno y otro bando, los generales —tanto el mítico Enrique Gorostieta como Obregón y Calles—, presentes en este relato vivo y doloroso de la confrontación. El autor tiene cuidado en mostrar que los cristeros no fueron gente de la Iglesia, ni católicos haciendo política, ni lacayos de los obispos, ni instrumentos de la Liga. Tiene razón Jean Meyer: “a la Cristiada se la puede leer como la Ilíada”. Quien se asome a estas páginas “no dejará de probar una emoción profunda al leer cada uno de los episodios de esa epopeya que pertenece al patrimonio de la humanidad”. La Cristiada, vol. II. El conflicto entre la iglesia y el Estado La guerra que entre 1926 y 1929 —y en menor escala entre 1934 y 1938—enfrentó a miles de campesinos con un gobierno que se asumía como producto de la triunfante Revolución Mexicana estuvo durante largas décadas bajo el manto del tabú. La composición social de quienes la pelearon, el ánimo jacobino — apenas reprimido— de algunos generales revolucionarios, la hostilidad entre el nuevo Estado mexicano y el Vaticano hicieron que ese largo y cruento episodio de nuestra historia se estudiara poco, casi a hurtadillas, hasta que a comienzos de los años setenta se publicó La Cristiada, libro señero por su método, su profundidad y su empatía con los vencidos. Durante siete años, Jean Meyer hurgó en archivos, realizó encuestas y registró conversaciones con muchos sobrevivientes de este choque fratricida: fruto de esa dedicación es el libro que hoy, cuarenta años después de su primera edición, publica Siglo XXI Editores. En esta historia política y diplomática México, Washington y Roma ocupan el primer plano, con la Iglesia mexicana enfrentada al Estado nacional y al Vaticano, en un conflicto en que el petróleo no anda lejos del agua bendita y en el que resuenan la reforma agraria y las ideas de vanguardia del gobierno. La obra de Meyer está tejida de narración y análisis, de historia militar, económica y sociológica, y es a la vez un ambicioso intento de interpretación, un discurso sobre otros discursos: el de Calles —que no es el de Obregón—, el de la Santa Sede —que no es el de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa ni el del arzobispo de México—, el de los estadounidenses. Este primer volumen aborda la guerra de los cristeros a partir de la palabra de los propios actores: los católicos de pie, la jerarquía eclesiástica, los combatientes de uno y otro bando, los generales —tanto el mítico Enrique Gorostieta como Obregón y Calles—, presentes en este relato vivo y doloroso de la confrontación. El autor tiene cuidado en mostrar que los cristeros no fueron gente de la Iglesia, ni católicos haciendo política, ni lacayos de los obispos, ni instrumentos de la Liga. Tiene razón Jean Meyer: “a la Cristiada se la puede leer como la Ilíada”. Quien se asome a estas páginas “no dejará de probar una emoción profunda al leer cada uno de los episodios de esa epopeya que pertenece al patrimonio de la humanidad”. La Cristiada, vol. III. Los Cristeros La guerra que entre 1926 y 1929 —y en menor escala entre 1934 y 1938—enfrentó a miles de campesinos con un gobierno que se asumía como producto de la triunfante Revolución Mexicana estuvo durante largas décadas bajo el manto del tabú. La composición social de quienes la pelearon, el ánimo jacobino —apenas reprimido— de algunos generales revolucionarios, la hostilidad entre el nuevo Estado mexicano y el Vaticano hicieron que ese largo y cruento episodio de nuestra historia se estudiara poco, casi a hurtadillas, hasta que a comienzos de los años setenta se publicó La Cristiada, libro señero por su método, su profundidad y su empatía con los vencidos. Durante siete años, Jean Meyer hurgó en archivos, realizó encuestas y registró conversaciones con muchos sobrevivientes de este choque fratricida: fruto de esa dedicación es el libro que hoy, cuarenta años después de su primera edición, publica Siglo XXI Editores. En esta historia política y diplomática México, Washington y Roma ocupan el primer plano, con la Iglesia mexicana enfrentada al Estado nacional y al Vaticano, en un conflicto en que el petróleo no anda lejos del agua bendita y en el que resuenan la reforma agraria y las ideas de vanguardia del gobierno. La obra de Meyer está tejida de narración y análisis, de historia militar, económica y sociológica, y es a la vez un ambicioso intento de interpretación, un discurso sobre otros discursos: el de Calles —que no es el de Obregón—, el de la Santa Sede — que no es el de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa ni el del arzobispo de México—, el de los estadounidenses. Este tercer volumen retrata a los cristeros: sus características demográficas y regionales, su relación con el agrarismo, sus bases civiles, las formas que eligieron para gobernarse, los aspectos prácticos de este ejército en guerra, la peculiar religiosidad de quienes estuvieron dispuestos al martirio. Incluye además Pro domo mea, un largo ensayo que el autor escribió tres décadas después de publicar este libro clásico, en el que hace un balance y una autocrítica, complemento esencial para sopesar su importancia. Tiene razón Jean Meyer: “a la Cristiada se la puede leer como la Ilíada”. Quien se asome a estas páginas “no dejará de probar una emoción profunda al leer cada uno de los episodios de esa epopeya”.