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Desacelerar o morir

Timothée Parrique
otros futuros posibles
$320
El deterioro ambiental ha llegado a niveles alarmantes. Y no se piense que ello es producido por “una supuesta naturaleza humana”; es el resultado de una organización social específica vinculada con una determinada visión política del mundo. “La primera causa del deterioro ecológico –nos dice Parrique– no es la humanidad sino el capitalismo, la hegemonía del elemento económico sobre todos los demás y la búsqueda desenfrenada del crecimiento”. El crecimiento se mide con una noción salida de la contabilidad en los años treinta del siglo xx: el producto interno bruto, un nuevo mito. Para la mayoría el crecimiento es sólo un aumento del pib. Pero definir así el crecimiento equivale a describir el calor como un aumento de la temperatura: se trata de una descripción sin explicación. El crecimiento contabiliza con rigor una parte cada vez más insignificante de las actividades humanas: los bienes y servicios, pero no su repartición; las transacciones mercantiles, pero no los vínculos sociales; los valores monetarios, pero no los volúmenes naturales; “el pib es tuerto en lo que se refiere al bienestar económico, ciego al bienestar humano, sordo al sufrimiento social y mudo respecto al estado del planeta”. El decrecimiento, por otro lado, es una reducción de la producción y del consumo destinada a aligerar la huella ecológica, planificada democráticamente con un espíritu de justicia social y preocupada por el bienestar. Debemos construir el poscrecimiento, esto es, una economía estacionaria en armonía con la naturaleza, en la que las decisiones se tomen de manera conjunta y en la que las riquezas se compartan equitativamente con el fin de prosperar sin crecimiento. Este libro propone elegir lo menos, lo más ligero, lo más lento, lo más pequeño. Se refiere a un “decrecimiento sostenible y convivencial”, que no es sólo una crítica del crecimiento económico sino también una exploración de la intersección entre la sostenibilidad medioambiental, la justicia social y el bienestar. “Es el desafío de la austeridad, de la frugalidad, de la moderación y de la suficiencia. Pero, en efecto, se trata de un aterrizaje, no de un avionazo; de una dieta, no de una amputación; de una desaceleración, no de un alto total.”