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Paquete Galeano (El libro de los abrazos; Cazador de historias; Las palabras andantes; mujeres).

Eduardo Galeano
biblioteca eduardo galeano
$990
El libro de los abrazos El libro de los abrazos es una síntesis perfecta del imaginario más inspirado de su autor. Celebraciones, sucedidos, profecías, crónicas, sueños, memorias y desmemorias, deliciosos y extraordinarios relatos breves en los que hasta las paredes hablan. Un libro ilustrado por partida doble: a la mirada luminosa de Galeano se suman sus grabados y dibujos. "Los grandes escritores caminan en la cuerda del equilibrista y arriesgan el cuello con cada palabra. En Memoria del fuego, Galeano fue un acróbata triunfante. En El libro de los abrazos, se desprende de la cuerda y levita." Alan Ryan, The Washington Post, USA. "Lea una historia por día y será usted feliz la mitad del año. Lea una historia por día y será usted triste la otra mitad. Cada página es tan hermosa como el libro." Koos Hageraats, HP/De Tijd, Holanda El cazador de historias El siglo XXI no está resultando ser un gran siglo. Los abusos de un sistema formado por ricos cada vez más ricos y jodidos muy jodidos están a la orden del día. Siguen soñando las pulgas con comprarse un perro y los nadies con salir de pobres. En esta obra, que terminó un año antes de morir, Eduardo Galeano sale a cazar en esa jungla para mostrarnos –con crudeza, con humor, con ternura– el mundo en que vivimos, desnudando ciertas realidades que, pese a estar al alcance de la mano, no todos llegan a ver. Pero como sugiere su título, El cazador de historias devela también al narrador que acecha detrás de todos los relatos. Y así, aunque siempre fue reticente a hablar de sí mismo, Galeano cierra este libro con un puñado de bellas y poderosas historias que sorprenden tanto porque ofrecen pistas de su biografía, de sus años de infancia y juventud, de los primeros viajes por América Latina, de las personas que marcaron su vida y su escritura, como porque expresan sus ideas sobre la muerte. Lejos de cualquier lamento, con el puro impulso de la curiosidad y la imaginación, se pregunta cómo será el final, qué deseos, afectos o necesidades aparecerán entonces. Eduardo Galeano creó una obra que no pasó inadvertida, que culmina con este libro. Varias generaciones la han leído con fruición y seguramente seguirán haciéndolo, porque algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. Las palabras andantes Una mesa remendada, unas viejas letritas móviles de plomo o madera, una prensa que quizá Gutenberg usó: el taller de José Francisco Borges en el pueblo de Bezerros, en los adentros del nordeste del Brasil. Yo he venido a su taller para invitarlo a que trabajemos juntos. Le explico mi proyecto: imágenes de él, sus artes de grabado, y palabras mías. Él calla. Y yo hablo y hablo, explicando. Y él, nada. Y así sigue siendo, hasta que de pronto me doy cuenta: mis palabras no tienen música. Estoy soplando en flauta quebrada. Lo no nacido no se explica, no se entiende: se siente, se palpa cuando se mueve. Y entonces dejo de explicar, y le cuento. Le cuento las historias de espantos y de encantos que yo quiero escribir, voces que he recogido en los caminos y sueños míos de andar despierto, realidades deliradas, delirios realizados, palabras andantes que encontré –o fui por ellas encontrado. Le cuento los cuentos, y este libro nace. (Eduardo Galeano) Mujeres Mujeres protagonistas de la historia y mujeres borradas de ella; mujeres que sueñan y mujeres castigadas por soñar; mujeres que sobreviven y mujeres que nos ayudan a sobrevivir. Las mujeres que atraviesan los relatos de Eduardo Galeano conmueven por su determinación, su desobediencia constante, y también por su fragilidad. Sus historias resuenan en las de tantas mujeres de hoy que, anónimas pero cada vez más visibles, encarnan las más variadas formas de la lucha por la igualdad de derechos. En este libro, Galeano cuenta la intensidad de personajes femeninos tensionados por el peso de una causa, como Juana de Arco, Rosa Luxemburgo, Rigoberta Menchú, Eva Perón o las Madres de Plaza de Mayo; por su propia hermosura o talento, como Marilyn Monroe o Rita Hayworth, Frida Kahlo o Alfonsina Storni. Pero también cuenta las hazañas colectivas de mujeres anónimas: las que lucharon en la Comuna de París, las que llenan con sus cantos los templos africanos de Bahía, las que –en un prostíbulo de la Patagonia argentina– se negaron a atender a los soldados que habían reprimido a los obreros. Como el personaje que abre el libro, la Sherezade de Las mil y una noches que le cuenta historias al rey para que no la mate, Galeano entrega en cada relato su maestría de narrador oral, para conjurar el olvido pero también para celebrar la experiencia de las que nunca se resignan. Y de las que pelean. De las que pelean como una mujer.