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La consumación de la Independencia / Vol. 2

Jaime Olveda
historia
$385
A II fuerza de repetir el relato histórico fabricado por los liberales en el siglo XIX, los mexicanos llegaron a creer que la independencia de México se obtuvo en 1810, cuando Miguel Hidalgo inició una insurrección en el pueblo de Dolores el 16 de septiembre, de ahí que este día figure en el calendario cívico como la fecha más importante porque, supuestamente, en ese año la nación fue independiente. Este libro reúne varios editoriales y artículos periodísticos publicados a lo largo de esta centuria, cuyos autores trataron de demostrar que fue esta facción política la que deliberadamente borró de la historia nacional el 27 de septiembre, día en que se consumó la independencia, y desconoció a Agustín de Iturbide como el libertador de México. Estos textos fueron dados a conocer para corregir este error histórico difundido por este grupo político, y para que los mexicanos conmemoraran la verdadera fecha en la que se obtuvo la emancipación de España.

La consumación de la Independencia / Vol. 1

Jaime Olveda
historia
$385
En cuanto se consumó la independencia en 1821, surgió un desacuerdo entre los mexicanos con relación a quién debía atribuirse esta proeza, ¿a Hidalgo o a Iturbide? y ¿cuál era la fecha del nacimiento de la nación, el 16 o el 27 de septiembre? Desde entonces, los gobiernos y los historiadores de filiación liberal se encargaron de proyectar al cura de Dolores como el único autor, y la primera fecha como el día en que se logró la emancipación. Las administraciones moderadas y los católicos trataron de corregir este error, exhibiendo sus argumentos para demostrar que fue Iturbide, quien obtuvo la independencia de la Nueva España y, por consiguiente, el 27 de este mes era el día en que debía conmemorarse. En cada uno de estos aniversarios se pronunciaron sermones y discursos patrióticos destinados, cada uno, a reconocer a Hidalgo o a Iturbide como el padre de la nación mexicana. Las oraciones cívicas del 16 de septiembre han sido rescatadas por algunos historiadores, pero no se ocuparon de las del 27, seguramente para no ser identificados como conservadores o iturbidistas. A casi 200 años de haberse consumado la independencia, es necesario superar esos prejuicios que heredó la historiografía liberal para reconciliarnos con el pasado y no seguir entrampados en las desgastantes discusiones decimonónicas. Las dos alocuciones mencionadas son útiles para ayudar a comprender cómo se fueron construyendo las bases de la identidad histórica de los mexicanos. Ante la proximidad del bicentenario de la consumación de la independencia en 2021, es necesario dar a conocer los discursos patrióticos pronunciados cada 27 de septiembre para que el lector tenga acceso a los argumentos utilizados por los oradores con el fin de que los mexicanos se dieran cuenta de que los liberales habían distorsionado esta parte de la historia de México, y para que libres de esos prejuicios, reconocieran a Iturbide como el libertador, sin desconocer a Hidalgo como el iniciador del movimiento emancipador.

Los orígenes del zapatismo

Felipe Arturo Ávila
historia
$420
El zapatismo ha sido uno de los movimientos sociales más importantes en la historia de México. Su líder, Emiliano Zapata, uno de los personajes centrales de la Revolución mexicana, es asimismo uno de los mexicanos más reconocidos a nivel internacional, símbolo del agrarismo, de la lucha por la tierra, la libertad y la justicia. El zapatismo fue el movimiento más radical de la Revolución. Fue decisivo para que ésta no fuera un simple cambio de gobierno, sino para que fuera una verdadera transformación, un cambio en las estructuras económicas, políticas, sociales y culturales del país. Llevó a cabo la más amplia y profunda reforma agraria en la historia nacional, en la que los pueblos y comunidades recuperaron sus tierras y las defendieron con las armas en la mano. Hizo también algunas de las propuestas políticas más radicales: el parlamentarismo, el referéndum, la revocación de mandato, una estricta moralidad de los funcionarios públicos, la primacía de la sociedad civil sobre el gobierno, la supresión del ejército permanente y su sustitución por el pueblo en armas, así como un gobierno al servicio de la gente, que mandara obedeciendo. La radicalidad y la persistencia del zapatismo se explican, en buena medida, porque Zapata encarnaba una lucha y una resistencia centenarias de los pueblos de Morelos por defender sus tierras y exigir justicia. La historia de Zapata es la historia de su pueblo, Anenecuilco, y es también la historia de los pueblos originarios y mestizos del centro-sur del país por sobrevivir y vivir con libertad.