Nacido en Poitiers, Francia, Michel Foucault (1926-1984) es uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. Alumno de la École Normale Supérieure de París, cursó estudios de filosofía y psicología. Durante la década de 1960, encabezó el departamento de Filosofía de la Universidad de Vincennes. En 1970 fue elegido en el Collège de France, una de las instituciones académicas más prestigiosas de su país, como profesor de Historia de los Sistemas de Pensamiento, cátedra que ejerció hasta su muerte, en junio de 1984. En los años setenta y ochenta, su valiosa obra, publicada en gran parte por Siglo XXI Editores, lo llevó a dictar numerosas conferencias y cursos en todo el mundo, lo que lo convirtió en un intelectual de referencia. Comprometido activamente en las luchas políticas y sociales, Michel Foucault llevó a cabo un análisis minucioso de los mecanismos de control y de gobierno de la sociedad. Su pensamiento continúa siendo fuente de inspiración para estudiosos de distintas áreas y para quienes buscan mejorar la situación de los excluidos (los presos, los locos, las minorías sexuales, los inmigrantes, los jóvenes).

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El poder, una bestia magnífica

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$515
¿En qué sentido el poder es una bestia magnífica? Michel Foucault no lo piensa como un monstruo frío o un leviatán, a la manera de Nietzsche o Hobbes, sino como un conjunto de dispositivos que hay que analizar para ver cómo funcionan, qué producen, cuáles son sus discursos y sus prácticas. Ahora bien, ¿cuándo y por qué Foucault empieza a interesarse en el poder? A través de entrevistas, conferencias e intervenciones en su mayor parte inéditas o inaccesibles en español, este volumen esclarece las circunstancias políticas y las preocupaciones personales que están en el origen de los libros y de los cursos del autor, y permite situarlos en el marco de una elaboración teórica en constante mutación. En estos escritos sólo en apariencia "laterales", Foucault relaciona con claridad de síntesis los saberes y las luchas: así, por ejemplo, revisa la función de la policía, las interpretaciones del terrorismo y de la violencia política, la dinámica de los nacionalismos, la medicalización de la sociedad, la situación de las instituciones penitenciarias. De estos textos surge un Foucault muchas veces coloquial, que articula sus ideas en el cruce entre la erudición y esa cotidianidad que se desprende de los programas televisivos, de la lectura de los diarios o de los sucesos puntuales en los que ha decidido intervenir. El criterio de selección de los textos aquí reunidos incorpora los nuevos horizontes de lectura abiertos por los trabajos de Foucault recientemente publicados. En este sentido, el presente volumen busca funcionar como un puente entre sus cursos y sus libros, así como entre sus investigaciones y la actualidad. El poder, una bestia magnífica inicia una serie abierta, que contribuirá sin duda a una mejor comprensión del pensamiento foucaultiano.

La arqueología del saber

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$330
La arqueología del saber constituye un clásico ejercicio foucaultiano de pensar a contracorriente, de poner una barrera a los lugares comunes de las ciencias sociales y de establecer nuevos campos de investigación en el cruce entre filosofía e historia. El gran tema que plantea es la discontinuidad en la historia, es decir, la transformación, el establecimiento de fenómenos de rupturas: "Por debajo de las grandes continuidades del pensamiento, por debajo de las manifestaciones masivas y homogéneas de un espíritu o de una mentalidad colectiva, por debajo del terco devenir de una Ciencia que se encarniza en existir y en rematarse desde su comienzo, por debajo de la persistencia de un género, de una forma, de una disciplina, de una actividad teórica, se trata ahora de detectar la incidencia de las interrupciones". Escrito siguiendo el legado de Marx y Nietzsche, La arqueología del saber es un texto polémico y a la vez riguroso, que ensaya la búsqueda de herramientas teóricas para pensar una historiografía que priorice los instantes de quiebre, de mutación, por sobre las continuidades, los grandes panoramas y las verdades ahistóricas. Michel Foucault pone el ojo en esos momentos en que aparece lo nuevo, el cambio radical. Y en ese sentido, éste es un libro profundamente pedagógico: dirigido a historiadores, filósofos y cientistas sociales, encierra una enseñanza epistemológica acerca de cómo distinguir y describir las rupturas, los elementos emergentes que subyacen en toda formación social.

Historia de la sexualidad

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$505
Inédito durante casi treinta y cinco años, Las confesiones de la carne es el último y esperadísimo volumen de la Historia de la sexualidad, y también el que articula el entero proyecto foucaultiano. Entre los “placeres” griegos y la “sexualidad” moderna (que se analizan en los tres primeros libros de la serie), irrumpe la “carne” de los cristianos, es decir, el cuerpo atravesado por un deseo que la voluntad nunca puede controlar del todo. Cómo vigilar ese deseo, cómo hacer de cada individuo un sujeto que se gobierna, se problematiza y se interpreta a sí mismo es la obsesión que surgió con el cristianismo y que todavía nos asedia. ¿Qué viene a mostrarnos este libro? La historia de cómo deseamos y cómo hablamos de nuestros deseos, de cómo llegamos a ser lo que somos. El modo en que hoy vivimos el vínculo sexual y su inscripción en una institución –el matrimonio, el régimen patriarcal– se configuraron en los primeros siglos del cristianismo. En un recorrido que va de Clemente de Alejandría a San Agustín, Foucault describe las pautas que regulan el comportamiento sexual y que, al señalar el camino recto y el que conduce a la caída, guían y dan forma a la subjetividad. Así, se valoran la virginidad, la continencia, la monogamia, la fidelidad, el sexo en función de la procreación. Y se condenan las relaciones homosexuales, el adulterio, la prostitución y los placeres del cuerpo. Pero lo que de verdad marca la experiencia cristiana y configura parte de la nuestra no es la moral de lo permitido y lo prohibido. Es lo que está cifrado en la frase misma “confesiones de la carne”: en Occidente –a través de la penitencia, la confesión y la dirección de conciencia–, hombres y mujeres fueron destinados a escrutarse a sí mismos y volcar su deseo en palabras, para decirse y decir a otros su verdad más íntima. Se convirtieron así, en virtud de un poder pastoral que luego se diseminó por toda la sociedad moderna, en sujetos de deseo y al mismo tiempo en animales de confesión. En este libro decisivo, Foucault hace lo que parecería imposible: una historia del deseo, de esa parte de nuestra experiencia que consideramos evidente y natural aunque esté muy lejos de ser así. Las confesiones de la carne, la pieza que faltaba, es uno de los grandes capítulos de la historia ético-política de nosotros mismos y de nuestra actualidad.

El origen de la hermenéutica de sí

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$285
¿De dónde viene ese impulso que nos lleva a buscar la verdad dentro de nosotros mismos, a conocernos y verbalizar ese conocimiento ante otros? Esta práctica de desciframiento, de bucear en los propios pensamientos y sentimientos para someterlos a una interpretación ilimitada, que Foucault llama “hermenéutica de sí”, es el eje de las dos conferencias y de las dos intervenciones reunidas en este libro, que tuvieron lugar en los Estados Unidos en 1980 y han sido recientemente publicadas en Francia. Ellas marcan un momento decisivo en el proyecto de trazar una genealogía del sujeto. Foucault muestra cómo se constituyó históricamente el tan mentado sujeto moderno y cómo no basta con tener en cuenta las técnicas de dominación o coerción (en hospitales, asilos, prisiones), sino que es necesario incorporar también las “técnicas de sí”, los modos en que el sujeto actúa sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo, su “alma” y sus conductas. En exposiciones orales que exhiben una argumentación tan rigurosa como límpida y fluida, rastrea en los textos de la Antigüedad grecorromana y del cristianismo primitivo las técnicas que ligan el sujeto a su verdad. Describe cómo funcionan el examen de sí, la dirección de conciencia y la confesión. Y advierte una oposición, una discontinuidad radical, entre la tradición socrática del “conócete a ti mismo”, que no buscaba extraer una verdad oculta en el fondo del sujeto, sino ayudarlo a reconocer cómo podría actuar mejor, y el precepto cristiano “confiesa a tu guía espiritual cada uno de tus pensamientos”, que insta a escrutar los secretos más hondos y a una obediencia y automortificación constantes por las faltas cometidas. Es aquí, en esta discontinuidad marcada por la confesión cristiana, donde Foucault sitúa el origen de esa hermenéutica de sí que atravesará luego las instituciones judiciales, médicas, psicoanalíticas y psiquiátricas, y que se nos propone incluso hoy. Estas conferencias no sólo sirven como una vía de acceso a los últimos cursos y libros de Foucault, sino como una pieza fundamental en su proyecto ético-político de desandar una hermenéutica de sí que puede cerrar el paso a la posibilidad de vivir de otra manera, de ir más allá de los límites que parece imponernos nuestra herencia histórica.

Vigilar y castigar

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$380
Quizá hoy provoquen vergüenza nuestras prisiones. El siglo XIX se sentía orgulloso de las fortalezas que construía en los límites de las ciudades y, a veces, en el corazón de éstas. Se complacía en esa nueva benignidad que reemplazaba los patíbulos. Se maravillaba de no castigar ya los cuerpos y de saber corregir en adelante las almas. Aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas figuraban una verdadera empresa de ortopedia social. Quienes robaban eran encarcelados, también aquellos que violaban o mataban. ¿De dónde proviene el curioso proyecto de encerrar para corregir, disciplinar, controlar, que traen consigo los códigos penales de la época moderna? ¿Es una herencia de las mazmorras medievales? Más bien, una tecnología novedosa: el desarrollo de un conjunto de procedimientos de coerción colectiva para dividir en zonas, medir, encauzar a los individuos y hacerlos a la vez “dóciles y útiles”. Vigilancia, ejercicios, maniobras, puntajes, rangos y lugares, clasificaciones, exámenes, registros: una manera de someter los cuerpos, de dominar las multiplicidades humanas y de manipular sus fuerzas, que fue desplegándose en los hospitales, el ejército, las escuelas y los talleres: la disciplina. El siglo XIX inventó, sin duda, las libertades, pero les dio un subsuelo profundo y sólido: la sociedad disciplinaria, de la que aún dependemos.

Historia de la sexualidad

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$305
Abordar la sexualidad como experiencia históricamente singular requiere desentrañar los saberes que a ella se refieren, bucear en los sistemas de poder que regulan su práctica y, sobre todo, comprender las formas según las cuales los individuos se conciben y se declaran como sujetos de esa sexualidad. La Historia de la sexualidad, el proyecto más ambicioso de Michel Foucault – del que sólo alcanzó a publicar los primeros tres volúmenes –, es una deslumbrante e iconoclasta exploración de los juegos de verdad mediante los cuales el ser humano se ha reconocido como hombre de deseo. Su tercer volumen, La inquietud en sí, se ocupa de un tema a la vez antiguo y muy contemporáneo: la formación del individuo en la experiencia helenística y romana. El cuidado del cuerpo, las reglas del matrimonio, las relaciones con las mujeres y con los varones jóvenes así como la representación del placer y sus usos se inscriben en el horizonte político y cultural de la ciudad y se confrontan con el ideal de la vida buena. Así, en el refinamiento de las artes de vivir y de la inquietud de uno mismo se dibujan los preceptos de la reflexión moral médica y filosófica. No es la acentuación de las formas de prohibición lo que está en el origen de esta moral sexual, es el desarrollo de un arte de la existencia que gravita en torno a la cuestión del “uno mismo”. Un doble fenómeno caracteriza a esta ética de los placeres: al tiempo que se intensifica el interés por la práctica sexual y sus efectos sobre el organismo, parece cada vez más necesario controlarla. Problematización e inquietud corren parejas, cuestionamiento y vigilancia. Michel Foucault

Microfísica del poder

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$295
Si Vigilar y castigar, publicado en 1975, es todavía hoy el libro de Michel Foucault que mayor circulación tuvo por fuera de los ámbitos académicos, Microfísica del poder, de 1977, es el primer libro de intervenciones políticas del autor, que permitió que muchos lectores fuera de Francia accedieran a un registro de su pensamiento que solo estaba disponible en círculos especializados o en revistas de la militancia contracultural. Así, al desplegar los grandes ejes de sus trabajos históricos en clave de diálogo y discusión, desempeñó un papel decisivo en la difusión y recepción de su obra. En conversaciones con interlocutores como Gilles Deleuze, Jacques Rancière o André Glucksmann, Foucault aborda el análisis del presente, no a modo de crónica o interpretación de acontecimientos sino en relación con sus propios intereses e inquietudes. Así, el libro comienza con un recorrido por su obra, desde Historia de la locura hasta Vigilar y castigar, en una suerte de guía conceptual de lectura. Pero aquí aparece sobre todo un Foucault metido de lleno en los debates que atravesaron a la izquierda francesa en la década de 1970, cuando las estructuras de los partidos crujieron y el comunismo entró en una crisis que sería irreversible. Foucault se pregunta qué significa ser de izquierda, y si es posible -y cómo-construir una izquierda no jerárquica, no estatista, no totalitaria. No solo articula una crítica filosa de la izquierda cuando esa posición conllevaba costos, sino que lo hace desde una perspectiva política libertaria, abierta a repensar el lugar de las masas y de la revuelta. Reflexiona también sobre el rol de los intelectuales, que ya no están llamados a construir sistemas universales o a erigirse en portavoces esclarecidos, sino a analizar la especificidad de los mecanismos de poder, a construir poco a poco un saber estratégico atento a las luchas locales en las cárceles, los psiquiátricos, las instituciones educativas. Se trata de afinar la teoría como una caja de herramientas para captar cómo funciona la red del poder, que disciplina los cuerpos sin represión, sin violencia. Con prólogo de Edgardo Castro, que restituye el contexto y las pistas imprescindibles para entender las posiciones en juego, esta nueva edición de Microfísica del poder recupera para los lectores una obra ya clásica de Foucault, cuyos planteos no han perdido ninguna vigencia.

Las palabras y las cosas

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$410
Entre las palabras y las cosas, ¿hay una correspondencia esencial, o puede haber cosas que tengan lugar en un espacio distinto del de las palabras? ¿Bajo qué orden las ciencias humanas pensaron las cosas desde el Renacimiento? ¿Era la representación el fundamento de ese orden? ¿Qué papel desempeñaron los nombres, el discurso, el lenguaje, en esa arquitectura? La publicación de esta obra en 1966 consagra a su autor como uno de los intelectuales más originales de su época. Aquí Foucault aborda estos interrogantes y concluye que entre esas dos regiones tan distantes -las palabras y las cosas- existe un quiebre, un vacío, un confuso dominio, y que es por la naturaleza de ese desencuentro que las certezas y verdades supuestamente permanentes van cambiando a lo largo de la historia. Las palabras y las cosas es una arqueología de lo contemporáneo, ya que las ciencias humanas son caracterizadas aquí fundamentalmente como prácticas e instituciones, y el conocimiento, como el resultado de un sistema de reglas que son propias de cada época y no del progreso de la razón. Este libro nació de un texto de Borges. De la risa que sacude, al leerlo, todo lo familiar al pensamiento -al nuestro: al que tiene nuestra edad y nuestra geografía- Ese texto cita "cierta enciclopedia china" donde está escrito que "los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas". En el asombro de esta taxonomía, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la desnuda imposibilidad de pensar esto.

Historia de la sexualidad

Michel Foucault
teoría
$320
Abordar la sexualidad como experiencia históricamente singular requiere desentrañar los saberes que a ella se refieren, bucear en los sistemas de poder que regulan su práctica y, sobre todo, comprender las formas según las cuales los individuos se conciben y se declaran como sujetos de esa sexualidad. La historia de la sexualidad, el proyecto más ambicioso en la obra de Michel Foucault -del que sólo alcanzó a publicar los primeros tres volúmenes-, es una deslumbrante e iconoclasta exploración de los juegos de verdad mediante los cuales el ser humano se ha reconocido como hombre de deseo. Su segundo volumen, El uso de los placeres, está consagrado a la forma en que la actividad sexual fue problematizada por los filósofos y los médicos en la cultura clásica del siglo IV a.C. ¿Por qué el comportamiento sexual, las actividades y placeres que de él dependen, son objeto de una preocupación moral? Al plantearle esta cuestión a la cultura griega y grecolatina, surgió ante mí que esta problematización estaba ligada a un conjunto de prácticas que tuvieron una importancia considerable en nuestras sociedades: es lo que podríamos llamar "las artes de la existencia". Partiré de la noción entonces común del uso de los placeres, y estudiaré el modo en que el pensamiento médico y filosófico formuló algunos temas de austeridad que se volverán recurrentes en cuatro grandes ejes de la experiencia: la relación con el cuerpo, la relación con la esposa, la relación con los varones jóvenes y la relación con la verdad. Michel Foucault

¿Qué es usted, profesor Foucault?

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$520
"¿Qué es usted, profesor Foucault?" Esta pregunta, que atraviesa los textos del presente volumen, hace pensar en varios rótulos más o menos frecuentes: el Foucault estructuralista, el antihumanista radical que postula la muerte del hombre y la desaparición del autor; el historiador, filósofo, arqueólogo... La respuesta del propio Foucault se orienta hacia el "núcleo duro" de su trabajo. A lo largo de estos capítulos, explicita la metodología de su mirada de investigador y aporta herramientas para pensar una política progresista, o entender qué son las ciencias humanas y cuál es su historia, cómo se constituyeron y en qué medida alimentan la ilusión de que dicen algo acerca del hombre y de que procuran su felicidad. De este modo, su método, la arqueología, aparece como la vía para analizar el surgimiento de una determinada disciplina (qué objetos construye, qué conceptos elabora, qué lugar asigna al sujeto de conocimiento y qué relaciones establece con otros discursos o con las otras prácticas sociales), y se la percibe como la manera de establecer las condiciones de una transformación política efectiva. Foucault define entonces los contornos de su actividad filosófica, que no consiste en restituir una totalidad perdida o prometida, sino en diagnosticar lo que es el "hoy", la actualidad. El Michel Foucault que surge de estas páginas revela sus aristas más filosas, más polémicas y más decisivas. También el punto exacto en que las preferencias teóricas y políticas se respaldan e implican recíprocamente.

El nacimiento de la clínica

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$280
¿Qué veía un médico, a mediados del siglo XVIII, cuando observaba la presencia de la enfermedad en el cuerpo del paciente? Sin duda, sus métodos y su discurso aún le debían mucho al mito, a las creencias y a la imaginación. A fines de ese siglo, sin embargo, la medicina experimentó un cambio radical: la fuente de la verdad médica pasa a ser el ojo atento, la percepción cuidadosa que registra manchas, irregularidades, durezas, color, adherencias. Esta vigilancia empírica, que nace con la Ilustración, se convierte en el nuevo principio que rige la relación con el paciente y que se presenta como garantía de exhaustividad y precisión. El nacimiento de la clínica, publicada en Francia en 1963, es un ensayo revelador acerca de la observación médica y sus métodos durante un breve pero fecundo período en el cual, en la práctica clínica, la mirada se tornó criterio de verdad y racionalidad. Hasta ese momento, el saber médico hablaba un lenguaje sin apoyo perceptivo. "El nuevo espíritu -explica Michel Foucault- no es otra cosa que una reorganización sintáctica de la enfermedad, en la cual los límites de lo visible y de lo invisible siguen un nuevo trazo." La enfermedad y aun la muerte, antes opacas, se ofrecen ahora a la claridad de la mirada. El libro aborda además dos temas centrales en la conformación de la clínica como ciencia: la reorganización del ámbito hospitalario y la adquisición, por parte del enfermo, de un estatuto propio en la sociedad. Constituye así un valioso esfuerzo por dilucidar no sólo el surgimiento de la medicina como ciencia, sino también el de una nueva experiencia de la enfermedad.

Discurso y verdad

Michel Foucault
teoría
$400
Durante años hemos leído, como si fueran la transcripción fiel de su palabra, las conocidas conferencias pronunciadas por Michel Foucault en 1983 en la Universidad de California en Berkeley. Pero se trataba sólo de piezas parciales, de resúmenes. La presente edición incluye, por primera vez en versión completa, esa serie de conferencias, que constituyen en realidad un seminario sobre el concepto de parresia, término griego que significa “decirlo todo”, y sus relaciones con la verdad y el coraje. A este corpus se suma una extensa conferencia pronunciada en Grenoble en 1982, inédita en español. ¿Cuál es el sentido, exactamente, de “decirlo todo”? ¿Equivale a hablar de cualquier cosa, sin moderación y sin freno, sin hacer una selección? Interrogando textos de la Antigüedad griega y latina, Foucault traza los usos y los contextos históricos de una práctica discursiva que se apoya en el derecho y la libertad de expresar una ver­dad, aun a riesgo de generar ira, rechazo o represalias. Así, dentro de un programa de historia del pensamiento —ya madurado en sus estudios sobre sexualidad, locura y castigo—, señala el peso ético y político de la parresia, en la medida en que está en los antípodas de la adulación o la demagogia y pone en juego la valentía de quien, para bien de su comunidad, se atreve a enunciar públicamente verdades que pueden resultar desagradables. También, con gran claridad expositiva, resalta la valentía del sujeto que puede aceptar una palabra exterior franca y sin concesiones sobre su propia conducta. Eslabón decisivo para entender en toda su dimensión el aporte conceptual del “último Foucault”, un Foucault preocupado por el cuidado y el gobierno de sí y de los otros, estas conferencias muestran hasta qué punto el “hablar verdadero” significaba para él resituar la filosofía como crítica, coraje del pensamiento y poder de transformación de uno mismo, de los otros y del mundo.

Obrar mal, decir la verdad

Michel Foucault
biblioteca clásica de siglo veintiuno
$425
Invitado por la Escuela de Criminología de la Universidad Católica de Lovaina, en 1981 Michel Foucault dicta las seis clases del curso Obrar mal, decir la verdad. Función de la confesión en la justicia, en un contexto marcado por los debates entre abolicionistas y partidarios de posiciones de “mano dura” en torno a la reforma del Código Penal. En ese sentido, el curso contribuye a socavar el discurso criminológico de la peligrosidad. Pero Foucault va más allá: reflexiona acerca de la larga historia de la confesión, del “decir la verdad” en las instituciones judiciales y religiosas de Occidente, de los poderes y los efectos que tiene la obligación de decir la verdad sobre sí mismo. A modo de presentación, evoca una escena ciertamente dramática que transcurre a mediados del siglo XIX: un psiquiatra francés induce a un enfermo que ha sufrido delirios y alucinaciones a reconocer que nada de lo que relata ha ocurrido, que sólo se trataba de locura; por la fuerza, lo obliga a reconocer su condición de loco, confesión que se convierte en un elemento decisivo en la cura. Esta escena revela la complejidad de una práctica que, aun bajo coacción, necesita suponer un sujeto libre que se comprometa a ser lo que afirma ser. A lo largo del curso, con deslumbrante erudición y fluidez, Foucault analiza la trayectoria de ese acto verbal mediante el cual el sujeto plantea una afirmación sobre lo que él es, queda vinculado con esa verdad, se pone en una relación de dependencia o sumisión respecto de otro y modifica a la vez la relación que tiene consigo mismo. Publicada por primera vez casi en simultáneo en francés, inglés y español, esta obra traza la historia de una práctica que se extiende desde la Antigüedad griega, pasando por el examen de conciencia y la “confesión tarifada” en el ámbito medieval y cristiano, hasta el dominio moderno y contemporáneo. Una práctica que no cesa de crecer hasta involucrar casi todos los aspectos de la vida personal, y que revela tanto los procedimientos judiciales de producción de un efecto de verdad como la necesidad del sujeto de tener un discurso de verdad sobre sí mismo. En Obrar mal, decir la verdad, la exposición de Foucault va mucho más allá de cuanto se sugiere en el subtítulo. En efecto, no se trata sólo de la función de la confesión en la justicia, sino de una historia de la confesión desde Homero hasta el siglo XX, en la que Foucault nos muestra las líneas que vinculan los dos extremos de su proyecto en torno a la sexualidad. Este curso es, de algún modo, el eslabón perdido de la Historia de la sexualidad.