Julio Cortázar nació accidentalmente en Bruselas en 1914, y vivió en esa ciudad hasta que su familia se trasladó a la Argentina, en 1918. Es uno de los escritores argentinos más importantes de todos los tiempos. Realizó estudios de Letras y de Magisterio y trabajó como docente en varias ciudades del interior de la Argentina. En 1951 fijó su residencia definitiva en París, desde donde desarrolló una obra literaria única dentro de la lengua castellana, no sólo por su particular destreza para urdir historias que transcurren entre lo cotidiano y lo fantástico, sino también por su estilo, diáfano y a la vez atravesado por la experimentación verbal y el juego.

Algunos de sus cuentos figuran entre los más perfectos del género, como los incluidos en Bestiario, Las armas secretas, Final de juego o Todos los fuegos el fuego. Su novela Rayuela conmocionó el panorama cultural de su época y marcó un hito insoslayable dentro de la narrativa contemporánea. Es reconocida, también, su labor como traductor, en especial de libros ya clásicos como los cuentos de Edgar Allan Poe y Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar. Cortázar murió en París en 1984.

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Vuelta al día en ochenta mundos (2 tomos)

Julio Cortazar
la creación literaria
$320
Este libro puede leerse como un collage de textos: un conjunto de invenciones, homenajes, digresiones y retratos, que vuelven el mundo irremediablemente cortazariano. Publicado originalmente en 1967, La vuelta al día en ochenta mundos lleva las marcas de la época: la juventud era toda rebeldía, el jazz de vanguardia ya convivía con los Beatles, la imaginación tomaba el poder, y el espíritu del surrealismo, la patafísica y el situacionismo inundaba un arte que se había vuelto pop.

Último round, Tomo I

Julio Cortazar
la creación literaria
$420
MENSAJES RECURRENTES La tercera vez que al encender un cigarrillo abrió al revés la caja de fósforos y éstos se desparramaron por el suelo con el minucioso desorden que caracteriza a tan útiles objetos en esas circunstancias, Polanco comprendió que algo grave le pasaba y que haría bien en consultar al psicoanalista. Lo detuvo la sospecha apenas defendible de que ese gesto inconsciente encubriera una voluntad de mensaje, una escritura incapaz de valerse de los medios colectivos de expresión. Por eso, la cuarta vez que abrió al revés la caja de fósforos, y pasado el primer momento de malestar y casi de horror, Polanco se decidió a examinar con cuidado los fósforos caídos en el suelo del café «Las Torcazas». Sin buscar engañarse y más bien tendiendo a la desconfianza, reconoció sin embargo que dieciocho de los cincuenta y nueve fósforos emanados de la caja componían con manifiesto desaliño la palabra Manolita. Había además el comienzo o el final de otra palabra, a cargo de veinte fósforos, pero era difícil decidirse entre espera y franela; para peor los clientes del café no habían tardado en amontonarse en tomo a las criptografías y se herniaban de risa so pretexto de que Polanco tardaba en recoger los fósforos y parecía como dormido. En realidad Polanco estaba al borde del desmayo, porque aunque no conocía a ninguna Manolita, cinco años atrás en Carrasco había jugado en la playa con una uruguayita rubia que se llamaba Lita, y hasta había pensado en pedir su mano, idea que le duró lo que dura un lirio; ahora de golpe todo reaparecía fosforescentemente, si cabe la figura: Lita, la mano de Lita, la alusión a los juegos acuáticos resumidos más bien estúpidamente en la palabra olita, de donde Manolita y también, evidentemente, franela, porque de eso había habido bastante, e incluso espera, largas esperas de noche en las esquinas por donde ella vivía entre pinares, antes de que les pasara esa frecuente pero siempre disimulada cosa que llaman incompatibilidad, con el subsiguiente púllman de vuelta a Montevideo y vapor de la carrera. -Rejuntá lo fofo, crosta le decían los muchachos que en el fondo apreciaban a Polanco. «Yo ahora tendría que viajar a Carrasco», pensaba Polanco, lúgubre.

Territorios

Julio Cortazar
escuchar con los ojos
$495
“Qué dulce culpa la de habernos dado tanta felicidad en estos tiempos yermos, en este horror cotidiano de abrir el periódico y encontrarlo salpicado de sangre y de vergüenza, qué interregnos de alegría en este siniestro horizonte de máquinas de muerte”. Con estas palabras se refiere Cortázar a textos cuyo objeto es el de una crítica de artes plásticas, esbozada como el homenaje a quienes le han obligado a aceptar la libertad como único territorio habitable.

La vuelta al día en ochenta mundos, Tomo I

Julio Cortazar
la creación literaria
$420
Este libro puede leerse como un collage de textos: un conjunto de invenciones, homenajes, digresiones y retratos, que vuelven el mundo irremediablemente cortazariano. Publicado originalmente en 1967, La vuelta al día en ochenta mundos lleva las marcas de la época: la juventud era toda rebeldía, el jazz de vanguardia ya convivía con los Beatles, la imaginación tomaba el poder, y el espíritu del surrealismo, la patafísica y el situacionismo inundaba un arte que se había vuelto pop.

Último round Vol. 1

Julio Cortazar
la creación literaria
$220
Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa en los dedos. MENSAJES RECURRENTES La tercera vez que al encender un cigarrillo abrió al revés la caja de fósforos y éstos se desparramaron por el suelo con el minucioso desorden que caracteriza a tan útiles objetos en esas circunstancias, Polanco comprendió que algo grave le pasaba y que haría bien en consultar al psicoanalista. Lo detuvo la sospecha apenas defendible de que ese gesto inconsciente encubriera una voluntad de mensaje, una escritura incapaz de valerse de los medios colectivos de expresión. Por eso, la cuarta vez que abrió al revés la caja de fósforos, y pasado el primer momento de malestar y casi de horror, Polanco se decidió a examinar con cuidado los fósforos caídos en el suelo del café «Las Torcazas». Sin buscar engañarse y más bien tendiendo a la desconfianza, reconoció sin embargo que dieciocho de los cincuenta y nueve fósforos emanados de la caja componían con manifiesto desaliño la palabra Manolita. Había además el comienzo o el final de otra palabra, a cargo de veinte fósforos, pero era difícil decidirse entre espera y franela; para peor los clientes del café no habían tardado en amontonarse en tomo a las criptografías y se herniaban de risa so pretexto de que Polanco tardaba en recoger los fósforos y parecía como dormido. En realidad Polanco estaba al borde del desmayo, porque aunque no conocía a ninguna Manolita, cinco años atrás en Carrasco había jugado en la playa con una uruguayita rubia que se llamaba Lita, y hasta había pensado en pedir su mano, idea que le duró lo que dura un lirio; ahora de golpe todo reaparecía fosforescentemente, si cabe la figura: Lita, la mano de Lita, la alusión a los juegos acuáticos resumidos más bien estúpidamente en la palabra olita, de donde Manolita y también, evidentemente, franela, porque de eso había habido bastante, e incluso espera, largas esperas de noche en las esquinas por donde ella vivía entre pinares, antes de que les pasara esa frecuente pero siempre disimulada cosa que llaman incompatibilidad, con el subsiguiente púllman de vuelta a Montevideo y vapor de la carrera. -Rejuntá lo fofo, crosta le decían los muchachos que en el fondo apreciaban a Polanco. «Yo ahora tendría que viajar a Carrasco», pensaba Polanco, lúgubre. Uno de tantos días de Saignon Jueves 4, -10.30 a. m. Los "diarios" de John Cage y algunos poemas de Gary Snyder: d,cir lo que se quie• re sin c!nfasis. empujando desde abajo (conducta vegetal básica, ' mientras lo!:' animales atacan ho• rizontalmente de atrás hacia ade¬lante: contraponer el estilo árbol al estjlo toro). Final de soledad en Saignon: Ilhimas latas de sardinas. me olvidé de comprar pan. vino huy de sobra, mosquitos, desde el domingo no cantan las cigarra!ol. apenas refresca cruzan las coiinas del Lullenm y buscan la zona costanera...

Último round Vol. 2

Julio Cortazar
escuchar con los ojos
$220
Sílaba viva, Uno de tantos días de Saignon, Los testigos, Del cuento breve y sus alrededores, Noticias del mes de Mayo, Casi nadie va a sacarlo de sus casillas, Álbum con fotos, Silvia, Tu más profunda piel, Las buenas inversiones, En vista del éxito obtenido, La muñeca rota, Homenaje a Alain Resnais, Homenaje a Mallarmé

La vuelta al día en ochenta mundos. Vol 2

Julio Cortazar
la creación literaria
$200
Es este collage donde se recorre un largo y variado itinerario con la misma liviandad que empleara Phileas Fogg en dar la vuelta al planeta, Julio Cortázar vuela, navega y camina hacia escalas tales como: Soliloquio ante una hoguera, Para llegar a Lezama Lima, De la seriedad en los velorios, Grave problema argentino: querido amigo, estimado o el nombre a secas, Jack the Ripper Blues, Del sentimiento de no estar del todo, Julios en acción, -Yo podría bailar este sillón- dijo Isadora, Louis enormísimo cronopio, Mi amistad con Teodoro W. Adorno, La vuelta al piano de Thelonius Monk, y muchas más que hacen un recorrido diverso y excitante: acompañado por viñetas, fotografías e ilustraciones que otro Julio, Silva, prepara y dispone amenizando un viaje tan pleno de sorpresas como el del famoso personaje de Julio Verne. «Todo participa de esa respiración de la esponja en la que continuamente entran y salen peces de recuerdo, alianzas fulminantes de tiempos y estados, y materias que la seriedad, esa señora demasiado escuchada, consideraría inconciliables», dice Cortázar y lanza al lector en su mundo de mundos, en su cajón.de sastre, en su pecera oceánica de recuentos, recortes y recuerdos.

La vuelta al día en ochenta mundos

Julio Cortazar
la creación literaria
$200
Es este collage donde se recorre un largo y variado itinerario con la misma liviandad que empleara Phileas Fogg en dar la vuelta al planeta, Julio Cortázar vuela, navega y camina hacia escalas tales como: Soliloquio ante una hoguera, Para llegar a Lezama Lima, De la seriedad en los velorios, Grave problema argentino: querido amigo, estimado o el nombre a secas, Jack the Ripper Blues, Del sentimiento de no estar del todo, Julios en acción, -Yo podría bailar este sillón- dijo Isadora, Louis enormísimo cronopio, Mi amistad con Teodoro W. Adorno, La vuelta al piano de Thelonius Monk, y muchas más que hacen un recorrido diverso y excitante: acompañado por viñetas, fotografías e ilustraciones que otro Julio, Silva, prepara y dispone amenizando un viaje tan pleno de sorpresas como el del famoso personaje de Julio Verne. «Todo participa de esa respiración de la esponja en la que continuamente entran y salen peces de recuerdo, alianzas fulminantes de tiempos y estados, y materias que la seriedad, esa señora demasiado escuchada, consideraría inconciliables», dice Cortázar y lanza al lector en su mundo de mundos, en su cajón.de sastre, en su pecera oceánica de recuentos, recortes y recuerdos.