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A quien el psicoanálisis atrapa… ya no lo suelta

François Roustang
psicología y psicoanálisis
$195
“A quien el psicoanálisis atrapa -como decía Binswanger-, ya no lo suelta." ¿Por qué? ¿Por qué los fieles del psicoanálisis están encerrados en un discurso que sólo para ellos es coherente y riguroso? ¿Por qué se sienten tan bien entre ellos y tan mal cuando otros los interrogan? Y finalmente, ¿por qué la gente de psicoanálisis (analistas y analizandos) se comporta más o menos como una secta? Esto se explica, primeramente, por la naturaleza muy particular del discurso de Freud. Por lo tanto, había que estudiar su estilo en su especificidad. ¿Cómo una teoría, que reconoce que no puede ser probada ni refutada, consigue formar un lector que progresivamente empezará a pensar como el autor? Freud ha sabido inventar una escritura particular con ese fin. Se explica más aún por la importancia de la transferencia en la cura. Freud estimaba, no sin vacilación, que la técnica de la asociación libre, el "decirlo todo" permitía liberar al psicoanálisis de lo que pudiera vincularlo con la hipnosis. Sus sucesores ya no tienen duda alguna al respecto. Sin embargo, podemos preguntarnos si el verdadero resorte de la transferencia no es idéntico al de la hipnosis: la pasión por fundirse en el otro y absorberlo. ¿Es posible encontrar una salida para la densidad de estas preguntas? Tal vez lo primero que habría que hacer es no cubrirse el rostro para no ver las dificultades reales y pasarse el tiempo resolviendo problemas escolares. Si el psicoanálisis renunciara a sus pretensiones científicas, ¡tal vez podría soltar a algunos de sus adeptos y permitirles inventar sus leyendas, aquellas que permiten errar y reír! De François Roustang, Siglo XXI ha publicado también Lacan, del equívoco al callejón sin salida.