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La última canción de Manuel Sendero

Ariel Dorfman
escuchar con los ojos
$110
"A veces en la vida, raras veces pero a veces, uno pertenece allá donde decide pertenecer: tener hijos, temblar en el amor, echarse a la calle por una causa, quizás morir". Así hace decir Dorfman a uno de sus personajes en este su intento por hablar del exilio. El exilio de afuera, el de adentro, igual de dolorosos yenajenantes. Equivalentes. Todo, absolutamente todo hay que someterlo a un minucioso desentrañamiento, desde la práctica política hasta la relación afectiva más íntima, ya que una forma de entendernos se ha visto desquiciada por completo, Desmantelada. Se trato, pues, de recomenzar, pero no desde cero, no, sino retomando cara a cara toda aquella ingenuidad, descuido y desconocimiento, y sus resultados. Dorfman recurre a todo en su desesperación por romper con el silencio que se extendió sobre el fracaso. Juegos narrativos, imitaciones de formas de ver la realidad (tiras cómicas, tesis académicas de universidades norteamericanas), planos en el tiempo que se entrecruzan destilando un solo tono: el de un "nosotros" que ya no diferencia el estar afuera, estar adentro. Un "nosotros" que alude al lector latinoamericano en general, que lleva en sí, a su vez, el tono de una literatura latinoamericana que se ha ido abriendo paso en su realidad, mezclándose y enriqueciéndose a medida que madura. Ariel Dorfman también ha publicado en Siglo XXI su novela Viudas (1981) y un libro de ensayos, en colaboración con Armand Mattelart, Para leer al pato Donald (1972).

Para leer al pato Donald

Armand Mattelart
sociología y política
$265
Cuando este libro se publicó en Chile en 1972, fue recibido como una afrenta a la moralidad, un intento de socavar el mundo inocente y puro de la niñez. Atacar a Disney, desnudar al ídolo denunciando las falacias contenidas en sus creaciones, significaba quebrar la armonía familiar y, con ello, desarmar la metáfora del pensamiento burgués que Donald encarnaba. Disney se había convertido, para Dorfman y Mattelart, en "una reserva incuestionable del acervo cultural del hombre contemporáneo", de su representación cotidiana. Y su criatura era el portavoz no sólo del american way of life, sino también de los sueños, las aspiraciones y las pautas de comportamiento que los Estados Unidos exigían a los países dependientes para su propia salvación. El cómic se revelaba como un manual de instrucciones para los pueblos subdesarrollados sobre cómo habrían de ser sus relaciones con los centros del capitalismo internacional. Para leer al Pato Donald es un Iibro clave de la literatura política de los años setenta, pero la vigencia de los temas que aborda -las relaciones familiares, el imaginario Infantil, la comunicación, la vida urbana, el trabajo, el ocio, el dinero, el consumo- hace también de él una obra Indispensable de la literatura política actual.