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El taller y el robot

Benjamin Coriat
sociología y política
$370
El fin del fordismo, la afirmación de un nuevo sistema técnico inauguran -se sostiene en el prólogo que abre este libro- una nueva coyuntura histórica. Bajo el nombre de tecnologías de la información, dentro de las cuales se toma al robot como figura emblemática, opera una revolución silenciosa. Por una serie de importantes influencias el sistema completo de la producción en masa se va a ver trastornado. Una serie renovada de exigencias, pero también de oportunidades, nacerá de ahí. Partir del taller para examinar la manera en que el fordismo enfrentado a la era de la electrónica se desarticuló para después recomponerse: tal es en pocas palabras el objeto de esta obra. De principio a fin, y de manera deliberada, la preocupación es prospectiva. Para marcar la diversidad de porvenires posibles, a manera de epílogo, se proponen tres argumentos que trazan los contornos de diferentes configuraciones "posfordianas", las cuales se anudan bajo nuestros ojos. B.C, Benjamin Coriat es profesor adjunto de ciencias económicas en la Universidad París-XIII. Es autor de El taller y el cronómetro y Pensar al revés, también publicados por Siglo XXI.

Pensar al revés

Benjamin Coriat
sociología y política
$315
¿Piensan los empresarios japoneses al revés de como piensan los occidentales? Tal es la tesis del director de la Toyota. Los occidentales producen cantidades enormes de mercancías iguales con altos costos; los japoneses, cantidades limitadas de productos variados a bajos costos. El secreto es la productividad. Ni exceso de hombres ni exceso de equipo ni exceso de existencias: fábricas mínimas pero flexibles gracias a los subcontratos. Deshacerse de todo lo superfluo, “dirigir con los ojos”. Y un especial sistema de empleo basado en el empleo de por vida, el salario a la antigüedad y el sindicalismo cooperativo de empresa.

El taller y el cronómetro

Benjamin Coriat
sociología y política
$295
La crisis de los años setenta es la crisis de un patrón de acumulación y de un modelo de Estado que remiten a su vez, a una cierta organización de la producción y del consumo. Estos rasgos definitorios del capitalismo de la posguerra deben ser analizados si se quiere comprender, precisamente, cómo han llegado a entrar en crisis; y tales rasgos están asociados a tres nombres: Taylor, Ford, Keynes. Con Taylor se produce la entrada del reloj en el taller, y con la medida de los tiempos y los movimientos se hace posible la sustitución progresiva del obrero profesional de "oficio" -arropado por sus «secretos del oficio» y su sindicato- por obreros de nueva hornada, carentes de tradiciones, de calificación y de organización. La ley del cronómetro barre así el principal obstáculo que en esos momentos encuentra la acumulación de capital. La cadena de montaje de Ford es el paso siguiente. El gesto obrero, reducido a movimientos elementales por el scientific management, se ve sometido ahora a cadencias reglamentadas. La normalización de las piezas, de las herramientas y de los productos abre paso a la producción en grandes series. Así, las condiciones salariales y de consumo se ven trastornadas por la generalización de la producción masiva. Keynes, por último, proporciona en la década de 1930 la racionalización que precisa el nuevo patrón de acumulación, redefiniendo el papel y las funciones del Estado para que éste garantice los equilibrios que requieren las condiciones totalmente nuevas creadas por el taylorismo y el fordismo.