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Elogio del azar en la vida sexual

Monique David-Ménard
psicología y psicoanálisis
$465
La vida sexual se compone de uniones, pero no todas ellas son un acontecimiento. Cuando una de ellas es decisiva, incluye un elemento de imprevisibilidad que constituye la fuente misma de su importancia. El trastorno provocado por el deseo a una persona que parece tener el poder de hacernos existir al hacernos disfrutar, es un proceso complejo, o mejor dicho, irracional porque es inmanejable: otorgar importancia desproporcionada a ciertos detalles, disimetría de las expectativas de los involucrados, falta de congruencia del deseo sexual y del amor. Sin embargo, el dispositivo que ha establecido el psicoanálisis facilita la comprensión de cómo este requisito es positivo. La forma en que la vida sexual se transpone, por lo que se llama transferencia, favorece todo lo que, en el amor sexual, es la insuficiencia, la asimetría. Sin embargo, el analista es un desconocido en un modo diferente de la pareja romántica, y esta transposición libera para sí estos factores de desproporción, hace efectivos y, por lo tanto, creativos los factores contiguos a una unión. Mediante este enfoque original del contingente en la vida sexual, el psicoanálisis es un campo de experiencia para una filosofía del evento. ¿Cómo puede ser la contingencia, gracias al hecho de que ocurre en situaciones específicas, una palanca para la transformación? Lo importante para un encuentro, ¿es el descanso que crea o la novedad que produce? Y, en la contingencia de la sexuación, ¿la diferencia en relación con lo necesario se deriva de una lógica como pensaba Lacan? La vida sexual, como la llama la situación analítica, es el laboratorio de una nueva contingencia.

Pequeño tratado de oikonomía

Pierre Calame
economía y demografía
$250
En 1755, la Enciclopedia arrojaba una “o” a la basura: lo que hasta ese entonces se había llamado, en francés, “oeconomie” (oikonomía) se convierte en “économie” (economía). Al perder la “o”, la economía va perdiendo progresivamente la memoria de su sentido original (oikos, casa, nomos, ley), y se independiza de la gestión del resto de la sociedad, hasta el punto de presentar las leyes que enuncia como si fueran leyes naturales a las que sólo podemos suscribir. Pero en la actualidad, la humanidad se ve confrontada con una exigencia apremiante: garantizar el bienestar de todos respetando los límites del planeta. Sólo un retorno a la oikonomía puede permitirnos conciliar las necesidades económicas con el hecho indiscutible de que los recursos naturales son limitados. Tal es el objeto de este pequeño tratado. Asumiendo plenamente su etimología, la oikonomía se convierte en la rama de la gobernanza que se aplica a los ámbitos particulares de la producción, la circulación y el consumo de bienes y servicios. Pierre Calame demuestra que, volviendo a ella, se hará posible garantizar a la sociedad el manejo colectivo y democrático de su propio destino.