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Historia incompleta de México
Eduardo Galeanobiblioteca eduardo galeano
Eduardo Galeano miró a México con agudeza, profundidad, admiración, pero sobre todo con amor. Recorrió su historia desde las culturas precolombinas hasta el siglo XXI. Se asombró con su cultura, sus creaciones artísticas, sus pensadores, su vida cotidiana, y dejó vestigio en la escritura. En esta antología se recopilan todos los textos que Galeano dedicó a México.
Este recorrido comienza en Mesoamérica; nos adentra en lo funesto de la Conquista; muestra de cerca la vida en la Nueva España, donde sor Juana soñaba con el saber; el cura Hidalgo imparte su grito de Independencia, nace México y, con esta nación, sus revoluciones: ideológicas, intelectuales, artísticas. Desde la fundación de Tenochtitlan hasta los desaparecidos de Ayotzinapa, Eduardo Galeano encontró en México un refugio intelectual. Recibió la Medalla 1808 y entabló amistades con mexicanos como Carlos Monsiváis o Elena Poniatowska, uno de sus autores predilectos fue Juan Rulfo y apoyó fervientemente al movimiento zapatista, “…digo gracias en nombre propio y también en nombre de los muchos sureños que jamás olvidarán su gratitud a México, el país de su exilio, refugio de perseguidos en los años de mugre y miedo de nuestras dictaduras militares.”
“Eduardo Galeano era nuestro, era mexicano, era uruguayo, era chileno, era argentino, era paraguayo, era la sangre en nuestras venas abiertas, abarcaba el continente entero”.
—Elena Poniatowska
Días y noches de amor y de guerra
Eduardo Galeanobiblioteca eduardo galeano
“A veces, se me da por sentir que la alegría es un delito de alta traición, y que soy culpable del privilegio de seguir vivo y libre. Entonces me hace bien recordar lo que dijo el cacique Huillca, en el Perú, hablando ante las ruinas: ‘Aquí llegaron. Rompieron hasta las piedras. Querían hacernos desaparecer. Pero no lo han conseguido, porque estamos vivos’. Y pienso que Huillca tenía razón. Estar vivos: una pequeña victoria. Estar vivos, o sea: capaces de alegría, a pesar de los adioses y los crímenes.”
Este libro, que Eduardo Galeano caracterizó como “una conversación con mi propia memoria”, reconstruye la vida cotidiana durante los convulsionados años setenta en América Latina: el miedo constante, pero también el amor; el desgarro del exilio, pero también la crianza de los hijos; la incertidumbre sobre el paradero de las personas queridas, pero también la amistad y el trabajo compartido como formas de resistencia.
Premio Casa de las Américas 1978, estas páginas constituyen el relato más autobiográfico de las dictaduras del Cono Sur y dan forma, a la vez, a una conmovedora historia colectiva.