Marc Augé nació en Poitiers, en 1935. Director de estudios en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París –de la que también fue rector–, es etnólogo y antropólogo, y una de las mentes más lúcidas de Francia en la actualidad. Si bien en sus comienzos enfocó sus investigaciones en las sociedades colonizadas de África, en las últimas décadas se ha convertido en un referente indiscutible para pensar la modernidad tardía en Occidente. Creador del concepto de “no lugar” (espacio de tránsito presente en las sociedades actuales), es autor de más de cuarenta libros, muchos de ellos traducidos a múltiples idiomas, entre los que cabe destacar Los no lugares: espacios del anonimato, Hacia una antropología de los mundos contemporáneos, El viajero subterráneo: un etnólogo en el metro, Ficciones de fin de siglo, Diario de guerra: el mundo después del 11 de septiembre, El tiempo en ruinas, ¿Por qué vivimos? Por una antropología de los fines, Elogio de la bicicleta y Futuro.

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El antropólogo y el mundo global

Marc Augé
antropológicas
$250
Hubo un tiempo en que los antropólogos se dedicaron a estudiar las relaciones sociales en grupos y contextos reducidos, como en sus comienzos lo hiciera Boas con los indios de la costa oeste de los Estados Unidos, y más tarde Malinowski con los habitantes de las islas Tobriand, frente a Nueva Guinea. Pero todos sabemos que el mundo ha cambiado rápidamente desde entonces, y con él, también nuestras existencias individuales y colectivas. Hoy el observador forma parte de aquellos a quienes observa, ya que el contexto se ha vuelto planetario. En este esperado libro, Marc Augé, uno de los intelectuales franceses más destacados en la actualidad, recorre sus experiencias como etnólogo y antropólogo (sus primeras investigaciones en las tierras de África y América, sus posteriores reflexiones sobre la modernidad tardía), para hablarnos del otro y dar cuenta, a la vez, de este cambio de escala. En su propia historia, nos propone Augé, se puede leer la historia de la disciplina, sus transformaciones y derivas. Así, con una agudeza sin concesiones y un estilo tan lúcido como ameno, estas páginas resultan un ejercicio de intervención crítica sobre el mundo contemporáneo y nosotros mismos. Las nuevas tecnologías, las grandes metrópolis, la proliferación de ámbitos de circulación, de consumo y de comunicación han cambiado radicalmente nuestra percepción y producido, por ende, otras formas de subjetividad que reclaman una mirada antropológica de esta naturaleza. Con el tono de quien hace un balance necesario para ir más allá, Augé pone en acto una antropología de la globalización capaz de reflexionar sobre sí misma y, a la vez, de acometer la tarea mayor de echar luz sobre las modernas sociedades occidentales.

¿Qué pasó con la confianza en el futuro?

Marc Augé
mínima
$335
Dicen los promotores del fin de la historia, tan anunciada en los años noventa del siglo XX, que la humanidad ya no tiene nada que esperar porque ha encontrado su forma más acabada, más perfecta. La democracia y la economía liberal se han convertido en el punto de llegada insuperable. Decidido a mostrar los límites de esta ideología edulcorada del presente, Marc Augé vuelve la mirada sobre nuestra actualidad para repensarla fuera del corset de la supuesta igualdad globalizadora. Así, discute en qué medida el arte, la literatura, los medios e internet pueden contribuir al pensamiento crítico y en qué medida se tornan dispositivos de conformismo o vigilancia; describe la cosmotecnología que organiza la vida de las personas, conectadas a aparatos electrónicos mínimos para acceder al caudal de imágenes, mensajes y ofertas de consumo; analiza la emergencia de formas religiosas burdas o intolerantes, y se remonta a la Grecia antigua para encontrar un ejemplo de ciudad dispuesta al debate. Pero el eje de sus preocupaciones pasa por la educación y la desigualdad, por las brechas que no cesan de ensancharse: brecha entre los más ricos de los ricos y los más pobres de los pobres, entre la suma de conocimientos acumulados en los laboratorios científicos mejor equipados del planeta y el estado de ignorancia en el que es mantenida la mayoría de la población mundial. Augé propone revertir esta tendencia y hacer de la educación nuestra utopía última, tan necesaria para la ciencia como para la sociedad. Con audacia y convicción, insta a la antropología a plantear las preguntas de las que depende el porvenir del hombre, entre ellas, cómo construir un proyecto con fuerza movilizadora que escape a la tiranía del presente y a cualquier otra tiranía.